viernes, 29 de abril de 2011

Tratar la hipertensión, el colesterol y la diabetes puede reducir el riesgo de tener Alzheimer

Una investigación, publicicada en la revista Neurology, demuestra que las personas hipertensión, colesterol alto y diabetes, entre otros problemas vasculares, pueden reducir las probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer si tratan estos factores de riesgo con los medicamentos apropiados y una dieta controlada.

Los investigadores han hecho un seguimiento de 837 personas con deterioro cognitivo leve, el estado de pérdida de memoria que suele preceder el inicio del Alzheimer. De este total, 414 presentaban, como mínimo, un riesgo vascular (hipertensión, diabetes, colesterol alto o enfermedad cerebrovascular), lo que les convertía en pacientes dos veces más propensos a tener Alzheimer. Según el estudio, el 52% lo desarrollaron al cabo de cinco años.

El análisis también revela que las personas con factores de riesgo vascular que recibían un tratamiento completo o parcial tenían, respectivamente, un 39% y un 26% menos probabilidades de desarrollar Alzheimer.

(American Academy of Neurology, 27 de abril de 2011)

miércoles, 27 de abril de 2011

Las 'tribus' del intestino


  • Ingredientes para una vida sana

  • No sólo lo que comemos influye en nuestro riesgo de obesidad.

José Mª Ordovás* Madrid

Que el sobrepeso y la obesidad se transmiten genéticamente es un hecho observable y demostrado científicamente y lo mismo ocurre con la contribución de los factores ambientales.

La investigación nos va poco a poco desvelando el mapa genético de la obesidad. También vamos conociendo la multitud de factores, tanto obvios (dieta, actividad física), como sutiles (sueño, educación) que nos predisponen a añadir esos kilos de más. Sin embargo, uno de estos factores recientemente descubiertos, la microbiota, resulta difícil de clasificar: ¿Es genético o es ambiental? Pero no nos empecinemos en clasificaciones y utilicemos nuestro tiempo en entender lo que supone este descubrimiento para ampliar nuestro arsenal anti-obesidad.

Justo antes de nacer somos totalmente asépticos; sin embargo, simultáneamente con nuestro primer encuentro con la luz, tenemos también otro encuentro vital con un mundo microbiano, la microbiota a la que nos referíamos anteriormente, aportado principalmente durante el parto por nuestra madre. Esta microbiota nos va a acompañar durante toda nuestra existencia y va a ser esencial para la misma.

Éste ha sido un mundo arcano y misterioso para los investigadores ya que, por sus características anaeróbicas (sólo funciona y subsiste en la ausencia de aire), no podía ser estudiado fácilmente en el laboratorio.

Sin embargo, gracias a las modernas técnicas de secuenciación genómica, por fin podemos tener un censo de los cientos de 'tribus' que lo componen y de su variabilidad en la población humana.

Colonos del intestino
Al principio, esta microbiota que sienta base y coloniza mayoritariamente nuestro intestino -pero también nuestra boca y nuestra piel- demuestra una gran inestabilidad. Sus diferentes 'tribus' pugnan por la hegemonía del territorio y al final, de forma semejante a lo que ocurre en la macrosociedad humana, dos 'tribus' (los 'Bacteroidetes' y los 'Firmicutes') acaban repartiéndose el 90% del territorio intestinal.

Haciendo de nuevo un paralelismo con la sociedad humana, durante nuestra vida ocurren 'invasiones' con resultados que son, en el mejor de los casos, temporalmente muy desagradables y en el peor de los casos pueden llegar a ser fatales (piensen, por ejemplo, en la Salmonela). Esto nos sirve como demostración de la importancia de ese mundo dentro de nuestro mundo.

Otra indicación de su relevancia fisiológica viene dada por unas cifras que suelen sorprender la primera vez que se conocen: el número de estos organismos en nuestro intestino es 10 veces mayor que el número total de células humanas, y todos sus genes son cien veces más que los de nuestro propio genoma. Todo esto ha llevado a incorporar el término 'metagenoma' para definir la combinación de los genomas bacterianos y del genoma humano que los alberga.

Sinergias con el humano
Pero, ¿por qué estos organismos están presentes y qué es lo que hacen por nosotros? Y, específicamente en este caso, ¿qué tiene que ver todo esto con la obesidad? La respuesta a las primeras preguntas es compleja, pero la tecnología actual nos está permitiendo responderla.

Obviamente, ya que estamos hablando de bacterias, su presencia juega un papel muy importante en el desarrollo de la inmunidad innata. También protegen, en la medida de lo que pueden, de las invasiones de 'tribus' patógenas externas y mantienen a raya a aquellas internas que no colaboran en el bien común (incluyendo por supuesto el nuestro).

Pero, además, esta multitud de genomas bacterianos contiene genes que complementan los de nuestro propio genoma, permitiéndonos así interaccionar con el ambiente exterior de una manera mucho más eficiente.

Para simplificar, y concentrándonos en el aspecto nutricional, estos organismos ayudan a la digestión de alimentos y transformación de nutrientes que el organismo humano no puede llevar a cabo por sí mismo, como es el caso de los hidratos de carbono complejos que se encuentran en cereales, frutas y vegetales, permitiéndonos así el extraer y asimilar nutrientes y calorías que de otra manera serían inaccesibles para nosotros.

Esto último nos lleva de manera lógica a la conexión entre la 'microbiota' y la obesidad.

Un hallazgo reciente
La relación entre la flora bacteriana intestinal y la obesidad no aparece de manera específica en la literatura científica hasta el año 2004 de la mano de Jeffrey Gordon y su grupo en San Luis (EEUU). Sus hallazgos, ahora confirmados por otros, sugieren que la distribución relativa de nuestras 'tribus' bacterianas intestinales pueden ser marcadores de obesidad. Lo que hemos aprendido es que los sujetos obesos tienen una representación mayor de 'Firmicutes' en comparación con la de 'Bacteroidetes'.

Este hallazgo estimula otras preguntas relevantes: ¿Está nuestra obesidad adulta predefinida desde el nacimiento si comenzamos con menos 'Bacteroidetes' y más 'Firmicutes' en nuestro intestino? ¿Sería posible utilizar la relación entre estas especies de bacterias como un marcador de riesgo de obesidad? Y, finalmente, ¿podríamos manipular externamente estas comunidades bacterianas de manera segura y controlada, por ejemplo con probióticos y prebióticos, para regular nuestro peso?

Curiosamente, en relación con este último punto, es algo que hemos estado practicando de una manera no intencionada, y con resultados desconocidos, con el uso y abuso de antibióticos.

Ahora sabemos que estos provocan cambios muy significativos en la distribución de nuestras tribus bacterianas, llegando en algunos casos a dar el poder a minorías poco amistosas.

Si todo esto se va confirmando, las posibilidades de influir sobre la obesidad a largo plazo son enormes. Con respecto al medio plazo, quizá pronto oigamos conversaciones como esta: "¡Claro, con unos 'Bacteriodites' como los tuyos cualquiera puede mantener la línea. Ya me gustaría verte a ti con mis 'Firmicutes'!".

elmundo.es

martes, 26 de abril de 2011

"Con el alzheimer se puede convivir; resistirse es un flaco favor al enfermo y al cuidador"



  • La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Gipuzkoa, Afagi, lleva 20 años luchando por mejorar la calidad de vida de enfermos y familiares. Su presidente, Koldo Aulestia, y su directora de gestión integral, Marisa Ortigosa, insisten en que ofrecerles apoyo es "fundamental"


Donostia. ¿Cuáles fueron los comienzos de la Asociación?

Koldo Aulestia: La asociación empezó ante el desconocimiento que tenían las primeras familias cuando comenzaron a oír las palabras alzheimer y demencia. Nació en 1991 y entonces las familias y la sociedad, en general, desconocían qué era el alzheimer. Empezaron con el objetivo de apoyarse mutuamente y fue en el 93 cuando comenzó a crecer.

¿Cómo es el proceso de adaptación?

K.A.: Esto sigue siendo un tema tabú. En los pueblos hay gente que tiene dificultades para venir a las reuniones de Afagi porque no quieren que se les vea en este entorno. Ante esto tenemos que luchar. Con el alzheimer hay que aprender a convivir y lo primero que hay que hacer es aceptarlo y tratarlo con naturalidad, no ir en contra de la situación. Muchas veces nos resistimos a aceptarlo y se hace un flaco favor a la persona que la sufre y al cuidador.

Marisa Ortigosa: Cuando les dan el diagnóstico es un mazazo. Y más que nada se preguntan qué vendrá luego. No se sabe muy bien en qué consiste la enfermedad y la gente se sigue confundiendo mucho.

¿Cuál es el perfil del enfermo?

K.A. Cada vez se detecta en edades más tempranas. En estos momentos, hay personas en actividad laboral que están notando los primeros síntomas. Antes, cuando se detectaba a edades tempranas se diagnosticaba como depresión y era tratado como tal. Además, hay más mujeres porque ellas viven más.

¿Perciben que la gente tiene miedo?

M.O. La sociedad, en general, está asustada. Hay gente que huye de la información. Y otras personas, con antecedentes, que vienen a saber qué pueden hacer. Le puedes decir que haga ejercicios mentales, nada más.

¿Cuántos afectados diagnosticados hay en Gipuzkoa?

K.A. Unos 8.000. Pero no lo sabemos con exactitud. Esa es una de nuestras reivindicaciones: una base de datos con las cifras reales para que nos den un censo real porque lo que tenemos ahora es aproximado.

¿Cuáles son los objetivos y necesidades de la asociación?

K.A. En estos momentos nos conformamos con lo que tenemos. En un contexto de crisis como la actual no podemos pretender ampliar el abanico de servicios. Por otro lado, tenemos pendiente el desarrollo de los talleres de psicoestimulación en todas las comarcas de Gipuzkoa.

¿Hay algún modelo a seguir que se esté aplicando en otro país?

K.A. Hay distintos modelos, pero, sobre todo, cambian las mentalidades. Lo que hay que ver es cuál es la concienciación social con respecto a estos servicios. Pensamos que todo nos tiene que venir dado. No queremos impuestos pero queremos que haya servicios. Tenemos que cambiar la mentalidad y si algo queremos, tenemos que ser partícipes todos. Hay que profundizar en el tema de la financiación.

En los últimos meses se han estrenado dos películas -'Cuchara, manzana, bicicleta' y 'Cuidadores'- que tratan el alzheimer...

K.A. Para nosotros es beneficioso. Las realidades que se plasman en las películas son totalmente diferentes. Que personas del nivel de Maragall hagan pública su enfermedad, abran las puertas de su casa y hagan partícipe a la sociedad de lo que están pasando ayuda en esa labor de sensibilización que nosotros pretendemos. El tema de los cuidadores yo no lo plantearía como algo triste. Resumiría diciendo que con el alzheimer se puede vivir, se puede seguir adelante. El alzheimer nos quita mucho, pero también nos da mucho. A mí, en concreto, me ha quitado mucho porque me ha quitado a dos personas que quería mucho, pero por el contrario me ha enseñado a ser persona.

¿Qué camino queda por recorrer respecto a la sensibilización?

K.A. No hay que confundir la sensibilización con la pena, ni con la compasión. La sensibilización es un compromiso social en apoyo de todas las personas que están padeciendo esta enfermedad. Como nos da pena nos pasamos a la otra acera; y para el familiar que está tirando de la silla de ruedas que alguien del entorno se le acerque y le pregunte cómo está es un apoyo enorme. Y muchas veces lo que hacemos es preguntar al enfermo: "¿Me conoces? Soy el hijo de no sé quién". El enfermo no se acuerda y los cuidadores necesitan cariño.

La mayor parte de los cuidadores son mujeres...

K.A. Hablamos de conciliación familiar, pero en realidad no se ha avanzado nada. Las mujeres se responsabilizan mucho más de la familia. Tienen hijos cada vez más tarde y llega un momento en el que tienen que cuidar de los mayores y de los hijos. Tenemos que romper con los estereotipos como que los enfermos tienen que estar en casa. Parece que cuando se lleva a un familiar a un centro lo haces porque estorba, pero es que en casa, muchas veces, no le puedes atender. Y cada vez vamos a necesitar más centros especializados, más domicilios adecuados para poder atender a los dependientes. Dentro de unos años habrá 16.000 personas con alzheimer en Gipuzkoa y a eso hay que sumar las personas directamente involucradas.


noticiasdegipuzkoa.com

lunes, 25 de abril de 2011

Aparato sube-escaleras Liftkar1






Aparato Sube-escaleras.

Aparato con sillita incorporada que permite superar diferentes tipos de escaleras, incluso las de caracol.
Dispone de tres velocidades y escalón por escalón.
EL LIFTKAR GIRA EN UN ESPACIO MUY REDUCIDO(0.8x0,9m)

Carga Máxima: 130Kg.
Peso total: 30Kg
Altura total: 1130mm.
Anchura total: 505mm(includ.brazos)
Fondo con asiento:675mm
Autonomía: 300 escalones





















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