lunes, 19 de septiembre de 2011

Los ojos predicen el riesgo cardiovascular

Placas amarillentas (xantelasmas) en los párpados

Placas amarillentas (xantelasmas) en los párpados

  • Unas placas amarillas en los párpados pueden ayudar a prevenir el infarto

  • Los xantelasmas son células cargadas de colesterol que se acumulan en la piel

María Sánchez-Monge | Madrid

La aparición de unas placas amarillas en torno a los párpados puede poner sobre aviso del peligro de sufrir problemas cardiovasculares. Así se desprende de un estudio cuyos autores creen que podríamos estar ante un nuevo marcador de riesgo, que se añadiría al análisis del colesterol en sangre, la toma de tensión, la medición del perímetro de la cintura y el resto de indicadores.

Estos nódulos, denominados xantelasmas, son depósitos de células cargadas de colesterol. Existe otro tipo de acumulación de lípidos, denominado arco corneal, que forma una especie de anillo amarillento en el borde de la córnea. Estos dos signos han sido estudiados por distintos equipos de investigación sin que hasta la fecha se hubiese podido dilucidar si están asociados o no a las patologías cardiovasculares. Anne Tygjaerg-Hansen y sus colegas, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), han demostrado que los xantelasmas sí están relacionados con un mayor riesgo de enfermedad coronaria y de muerte a largo plazo. En cambio, tal y como publican en la última edición de 'British Medical Journal' ('BMJ'), no se ha observado tal vínculo en las personas con arcos corneales.

El vicepresidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Manuel Anguita, advierte de que hay que ser "un poco cauto con los resultados del estudio", ya que se trata del primero que llega a esas conclusiones. En otras palabras: las personas con xantelasmas no deben asustarse. Asimismo, señala que, en el caso de que otros trabajos confirmen que estas placas pueden ser claves para el diagnóstico y la prevención de problemas cardiacos, no hay que olvidar que se trataría de un marcador más que ayudaría a los médicos de familia y a los cardiólogos a tomar medidas preventivas específicas para cada paciente.

Por otra parte, Anguita precisa que el aumento del riesgo observado en los portadores de los depósitos no es excesivamente alto: se observó que, a lo largo de las más de tres décadas que duró la investigación, tenían 1,4 veces más probabilidades de padecer un infarto que quienes no tenían xantelasmas. En cuanto a la mortalidad, la diferencia era considerablemente menor. "No son cifras alarmantes", concluye.

En todo caso, el experto español cree que el nuevo estudio es muy interesante. Uno de sus puntos fuertes, que garantiza la fiabilidad de los datos obtenidos, es el elevado número de personas con las que contó. Se hizo un seguimiento a casi 13.000 individuos durante 33 años con el fin de evaluar los factores implicados en su salud cardiovascular. El 4,4% de ellos desarrolló xantelasmas. Estos estaban relacionados con el infarto de miocardio, la isquemia cardiaca y la aterosclerosis independientemente de los valores del resto de los factores de riesgo cardiovasculares (obesidad, edad, tabaquismo...).

Curiosamente, a pesar de que se trata de una acumulación de grasa, buena parte de las personas con depósitos en los párpados no presentaban niveles elevados de colesterol en sangre. Esto se debe a un fenómeno ya conocido: algunos sujetos tienen una alteración en el metabolismo de las grasas que hace que el colesterol se acumule en las paredes de sus arterias pero los análisis sanguíneos no muestren cifras elevadas. Los xantelasmas estarían avisando de esta situación.

elmundo.es

miércoles, 14 de septiembre de 2011

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martes, 6 de septiembre de 2011

El sistema inmune tiene la clave de la esclerosis múltiple

Una paciente con esclerosis múltiple acude a fisioterapia. | Foto: David de Haro

Una paciente con esclerosis múltiple acude a fisioterapia. | Foto: David de Haro

  • Científicos españoles participan en el mayor estudio genético de la enfermedad

  • Identificados 29 marcadores que ayudarán a comprender mejor su desarrollo

María Sánchez-Monge | Madrid

Un consorcio internacional de investigación, en el que han participado dos centros españoles, ha llevado a cabo el mayor estudio genómico sobre la esclerosis múltiple. Los científicos han hallado 29 nuevas variantes genéticas vinculadas a esta patología neurodegenerativa, han ratificado la presencia de otras 23 descritas previamente y han encontrado cinco más altamente sospechosas de desempeñar un papel relevante. La mayoría de los marcadores identificados están relacionados con el funcionamiento del sistema de defensa del organismo.

"Ahora está claro que la enfermedad es principalmente inmunológica y esto tiene implicaciones importantes para futuras estrategias terapéuticas", señala Alastair Compston, investigador de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que encabeza el trabajo que publica la última edición de 'Nature' .

La esclerosis múltiple es consecuencia del daño que se produce sobre las fibras nerviosas y su capa protectora (la vaina de mielina) en el cerebro y la médula espinal. Esto se traduce en una afectación de las estructuras neuronales responsables de acciones como ver, caminar o controlar la vejiga. El nuevo estudio ayudará a explicar el ataque devastador del sistema inmune sobre el cerebro y la médula espinal.

Pablo Villoslada, del Centro de Neuroinmunología del Hospital Clínic de Barcelona y firmante del estudio, considera que se ha logrado encontrar "la huella dactilar de la esclerosis múltiple en el genoma humano". Cada uno de los marcadores identificados contribuye muy poco al desarrollo de la enfermedad, pero en conjunto pueden tener un cometido crucial en el riesgo de padecerla.

En cuanto al hecho de que las variantes genéticas halladas estén relacionadas casi exclusivamente con el sistema inmune, Villoslada señala que no ha sido ninguna sorpresa. No obstante, puntualiza que hasta ahora no estaba muy claro si el sistema inmune era "la causa o la consecuencia". Todo parece apuntar a la primera posibilidad. Manuel Comabella, del Instituto de Investigación del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona y también coautor de la investigación, recalca que "no se ha encontrado ningún gen vinculado al cerebro o la médula espinal", que son los órganos diana de la enfermedad.

El trabajo no sólo ha ratificado la implicación del sistema de defensa del organismo, sino también los mecanismos concretos que llevan a los daños que sufren los pacientes. Los principales culpables son los linfocitos T, que son un tipo de células de la sangre cuyo papel es organizar la respuesta inmunológica contra las sustancias extrañas, pero que cuando no 'funcionan' adecuadamente pueden atacar al propio organismo, desencadenando un proceso de autoinmunidad.

Los defectos genéticos que presenta el ADN de los afectados por esclerosis múltiple favorecen la migración de los linfocitos T hacia el cerebro, donde atacan a las vainas de mielina que protegen a las fibras nerviosas. En condiciones normales, este 'viaje' no es posible porque la denominada barrera hematoencefálica hace prácticamente infranqueable la entrada de cualquier elemento extraño al cerebro.

Una tercera parte de los genes identificados en esta investigación se habían descrito previamente en relación con otras dolencias autoinmunes, como la enfermedad de Crohn o la diabetes tipo 1. Esto indica que dichas patologías podrían compartir los mismos procesos biológicos.

El nuevo trabajo proporciona claves importantes para conocer mejor la enfermedad y desarrollar tratamientos cada vez más eficaces. No obstante, los investigadores advierten de que sólo se trata de una pieza más del puzle. Al fin y al cabo, es una patología compleja en la que el componente genético -determinado por múltiples genes- no es el único elemento importante. También son fundamentales los factores ambientales, entre los que descollan el déficit de vitamina D y las infecciones víricas, y especialmente las producidas por el virus de Epstein-Barr.

Según Villoslada, "este trabajo supone una aplicación directa del Proyecto Genoma Humano al estudio de las enfermedades". Se ha basado en el uso de las nuevas tecnologías para buscar las bases genéticas de la esclerosis múltiple. Los investigadores han analizado el ADN de más de 9.700 pacientes y 17.300 personas sanas. "Gracias a los métodos de secuenciación masiva hemos podido ver el genoma con mucho detalle", recalca el investigador. Este despliegue de medios garantiza "que las asociaciones genéticas encontradas son definitivas".

elmundo.es

viernes, 2 de septiembre de 2011

Virus contra el cáncer

  • Los virus han sido capaces de infectar las metástasis de los pacientes

  • En algunos de los participantes, lograron frenar el avance la enfermedad

Cristina de Martos | Madrid

Debemos luchar contra algunos de ellos para sobrevivir pero también hemos aprendido a usarlos en nuestro beneficio para protegernos. Los hemos utilizado en vacunas o como medio para reprogramar células y, desde hace varios años, los científicos estudian el uso de los virus para tratar el cáncer. Los resultados de uno de los primeros ensayos clínicos con esta sorprendente terapia aparecen en el último número de 'Nature' y son esperanzadores.

La idea surgió cuando se observó que las infecciones víricas naturales o una vacunación eran capaces de provocar la regresión espontánea de los tumores. Estos virus, denominados oncolíticos, tienen la capacidad de penetrar en las células cancerígenas y replicarse en su interior provocando su muerte. Los avances de la ciencia han permitido modificar genéticamente estos microorganismos para que sólo entren en las células tumorales -sin atacar a las sanas- y para que porten genes especialmente útiles para destruirlas.

Uno de estos virus alterados es JX-594, derivado de la vacuna contra la viruela de la compañía Wyeth, modificado por investigadores del Instituto de Investigación del Hospital de Ottawa y de la Universidad de Ottawa (Canadá) para incorporar tres genes que le hacen específico de los tumores, estimulador de las defensas anticancerígenas y fácilmente detectable.

Con él, se ha realizado un ensayo clínico en el que han participado 23 pacientes con diferentes tipos de cáncer (ovario, pulmón, colorrectal, etc.) en estado avanzado. Los participantes, que no respondían a las terapias habituales, tenían la enfermedad muy extendida y presentaban metástasis diseminadas por el cuerpo.

Administración intravenosa

Los responsables del ensayo les administraron una dosis única por vía intravenosa de JX-594 a diferentes concentraciones para comprobar la seguridad del tratamiento y su eficacia a la hora de alcanzar los tejidos tumorales. A los 10 días de la infusión, recogieron biopsias de diferentes partes para comprobar dónde se había 'alojado' el virus.

Siete de los ocho pacientes (el 87%) de los dos grupos que recibieron las dosis más altas mostraban replicación del virus en los tumores y metástasis pero no en las células sanas. Además, en las zonas donde JX-594 se reproducía se detectó la expresión del gen introducido para facilitar su detección.

John Bell, uno de los investigadores implicados, ha manifestado su "entusiasmo" con estos resultados ya que "es la primera vez en la historia médica que se ha demostrado que la terapia viral se replica de forma eficaz y selectiva en el tejido cancerígeno después de una infusión intravenosa".

El hecho de que el virus se administrara por esta vía "es crucial para el tratamiento del cáncer porque nos permite llegar a cualquier tumor en el cuerpo, en contra de lo que ocurre con aquellos [virus] que se deben inyectar directamente en el proceso maligno", subraya Bell. En resumen, podría sentar las bases de una terapia sistémica con virus para los pacientes con cáncer. Además, "es importante porque demuestra que podemos usar esta estrategia para lograr la expresión de genes concretos en un tumor, abriendo así la puerta a un nuevo abanico de terapias dirigidas contra el cáncer", añade. Es decir, podrían incorporar genes que hicieran a los tumores más susceptibles a la quimioterapia, por ejemplo.

Freno a la enfermedad

Pero los autores fueron un paso más allá en su estudio y analizaron la actividad antitumoral de JX-594. Es decir, si el virus había frenado la evolución de la enfermedad. Seis de los ocho pacientes tratados con las dosis más altas vieron como sus tumores se estabilizaban o disminuían de tamaño tras el tratamiento.

"Pese a las limitaciones, estos resultados demuestran de manera convincente la liberación y replicación exitosa de un virus oncolítico en las zonas de metástasis", destaca Evanthia Galanis, especialista en oncología de la Clínica Mayo (EEUU), en un editorial que acompaña al trabajo.

Este ensayo no es el único en marcha con virus oncolíticos. Hay varios proyectos que están en fase III -la última antes de poder alcanzar el uso clínico-, de donde podrían salir las primeras viroterapias aprobadas en EEUU y Europa, "generando nuevas y valiosas herramientas clínicas para los oncólogos", concluye Galanis.

elmundo.es